José Manuel Peláez - Silvia Rubio
En estos artículos intentaremos analizar todas aquellas cuestiones
que, desde nuestro punto de vista, nos parecen importantes para un servicio
de calidad.
El análisis se realizará desde la perspectiva del cliente,
identificando qué debe de esperar éste, cuando entra en
un establecimiento hostelero; aunque también pueda servir como
reflexión para el profesional. De cualquier forma, la respuesta,
como todo en la vida, no puede ser única, sino que tendrá
presente diferentes criterios y circunstancias, según categorías
y estilos. Aún así, se van a identificar cuestiones aplicables
a todo tipo de establecimientos, sea cual sea su condición, junto
a detalles u opciones que complementarían un buen servicio. Queda
claro, que hay aspectos fundamentales exigibles en todos los restaurantes
o cafeterías. Éstos no tienen nada que ver con su jerarquía,
sino más bien, con la aplicación de las normas más
básicas en el desarrollo de un servicio de calidad. ¡Empecemos
por el principio!.
Antes de que, usted cliente, haya traspasado la puerta de un restaurante
o bar, debe de esperar encontrarse con el establecimiento preparado. Aspectos
como limpieza en todos sus ámbitos, montaje del restaurante, música,
bebidas, personal de servicio en su puesto, luces, temperatura, carta
completa etc., ya deben de estar preparados en ese momento y, por supuesto,
mantenerse en su nivel durante todo el servicio.
Este instante, que se puede denominar fase cero, lo tiene
que presidir una idea:
todo debe de estar previsto para el cliente. Planifica para improvisar
con éxito situaciones difíciles de prever durante el servicio.
Todo preparado para luego poder adaptarse a las situaciones específicas
de cada cliente, según las circunstancias.
El personal de servicio utilizará los cinco sentidos para atender
y satisfacer los gustos y necesidades de sus clientes. Es el homenaje
que se merece en una empresa de calidad.
No obstante, antes de entrar, delante de la fachada, muchos detalles
ya nos comunican aquello que nos podemos encontrar dentro. Estado de la
fachada, limpieza de cristales y entorno, letreros rotos, luces fundidas,
señalización etc., son cuestiones que van a matizar nuestras
expectativas.
Una vez dentro del establecimiento, empieza un mundo percepciones , muchas
veces difíciles de explicar; pero que van a influir emocionalmente
la mayor parte de las personas. A Continuación, la recepción
representa el segundo contacto. Es el momento donde los clientes deben
de ser recibidos, y saludados, por el feje de comedor u otro profesional
responsable, que cuente con la suficiente preparación. Esta importante
función, no es tan simple como aparentemente pueda parecer, pues
va a condicionar -positiva o negativamente- gran parte del servicio en
unos pocos segundos. El cliente debe detectar, desde el primer momento,
que la intención del profesional es hacer su estancia lo más
agradable posible, teniendo siempre en cuenta sus hábitos, gustos
y preferencias, y recibiendo en todo momento un trato amable y profesional.
El recibimiento debe de ser inmediato, con relajación de gestos
y expresiones, sin prepotencia (No hay nada peor que un profesional de
servicio altivo). Los clientes deben de esperar en la puerta lo justo,
no deben ir ellos solos a la mesa o deambular por el comedor en busca
de alguien que les atienda. Además, si usted es un cliente habitual,
el personal debe de pronunciar con respeto su nombre, conocer sus gustos
y hábitos e informarle de todo aquello, que usted requiera o ellos
crean necesario. Siempre con expresiones relajadas y amables. En el próximo
número continuaremos con el cliente una vez ya en la mesa.
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